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#castingebe09

Yo no suelo meterme en estas cuestiones, pero esta vez…

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Tuiteamos el tradicional sorteo

onlaeDurante esta mañana, si me lo permiten mis escasas aptitudes para la multitarea, vamos a intentar dar cuenta del sorteo extraordinario de navidad a través de mi twitter. ¡Suerte!

La ciudad eterna

Desde Roma -sorry, no enyes, no tildes- donde hemos venido a pasar el fin de semana con mi cunyada Gemma y con mis suegros, unos breves apuntes horas de ver el gran partido en la boca del lobo:

  • Este anyo se llevan aqui en Roma los escotes pronunciados, son tendencia. O serà que me voy haciendo mayor y antes no me fijaba tanto en estos detalles. Larga vida en todo caso a los dioses de la moda que lo propician.
  • Habia estado anteriormente en Roma, cosa de 16 anyos atràs. O sea que va a ser màs por la segunda que por la primera. Aquella vez me fui con la impresiòn de que la ciudad era bastante equivalente a la mia, sòlo que con màs piedras. El viernes pasado, en el trayecto desde el aeropuerto a la estaciòn Termini, me di cuenta de lo que hemos prosperado en estos quince anyos.
  • Siguen yendo como locos. Apuntate al cruce de paso de cebra de alto riesgo, desestresa bastante.

Más de cien palabras

Sin dramatismos ni exageraciones, lo cierto es que yo ya voy teniendo una edad. La suficiente como para haber crecido en un mundo analógico, donde el consumo y los usos sociales venían todavía marcados por la economía de la escasez. Un mundo anterior a itunes, a los torrents, a los archivos compartidos, donde la música se compraba y se vendía, en soportes de plástico que costaban dinero.

Una época en la que el coste de copiar música era sensiblemente mayor que cero, y las posibilidades de un autor para difundir su obra pasaban necesariamente por la intermediación de la industria musical.

En ese tiempo que nos ocupa era todavía costumbre corriente escuchar los discos de nuestros artistas favoritos más de una vez. Y de dos. Decenas y cientos de veces en los casos más extremos, si hablamos de adolescentes sensibles y altamente influenciables por los artistas más notables de su tiempo. Temas repetidos que acababan por grabarse en la memoria, incrustados en el acervo que habría de conformar el armazón de nuestra educación sentimental.

Y así, es corriente encotrar con el paso de los años treintañeros de mi pelaje y condición que rebuscamos en el cajón de la memoria donde guardamos las canciones aprendidas y los lugares comunes cuando andamos faltos de inspiración. Son recursos que pasan inadvertidos al resto, a los más mayores, a los más jóvenes, pero en los que nos reconocemos como miembros de un clan secreto.

A estas alturas de semana, todos hemos visto el último anuncio de Repsol. Todos, salvo los realmente jóvenes, que crecen con insultante osadía de espaldas a la televisión, y los más anacoretas, que todavía los hay, y resisten irreductibles los embates de su influjo. Pues bien, en los despachos de Young & Rubicam, algún creativo traía, en el morral de su memoria, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas el día que se enfrentó al reto de la nueva campaña:

Inventemos el futuro.

Inventamos la rueda, descubrimos el fuego, llegamos a la luna, hicimos el pan y la sal.
Inventamos los coches, las motos, los ceros y los unos, los abrazos y el abecedario. Inventamos los marcos, el calor en invierno, la imprenta, la ciencia y la ficción.

Inventamos internet, la radio, el teléfono, las vacunas y la novena. Hicimos imperios y revoluciones. Inventamos Manhattan, Macondo. Inventamos el fútbol y a mdme. Butterfly. Pintamos a la maja vestida y desnuda, hicimos catedrales, pirámides, aviones.

Inventamos el rock, la penicilina, los telegramas, Dulcinea, el poker y el mus, los jardines de Babilonia y hasta Peter Pan.

Más de cien mentiras, de Joaquín Sabina:

Tenemos memoria, tenemos amigos,tenemos los trenes, la risa, los bares.
Tenemos la duda y la fe, sumo y sigo, tenemos moteles, garitos, altares.
Tenemos urgencias, amores que matan,tenemos silencio, tabaco, razones.
Tenemos Venecia, tenemos Manhattan,tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente, tenemos costumbres, pudores, jadeos;
tenemos la boca, tenemos los dientes, saliva, cinismo, locura, deseo.
Tenemos el sexo y el rock y la droga, los pies en el barrio, y el grito en el cielo.
Tenemos Quintero, León y Quiroga, y un business pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga, veneno, resaca, perfume, violencia.
Tenemos un techo con libros y besos. Tenemos el morbo, los celos, la sangre.
Tenemos la niebla metida en los huesos, tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos, ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo, setas en noviembre, fiebre en primavera.
Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas, qué importa, lo siento, hasta siempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola, verónica y cuarto de Curro Romero [...]

Sin tetas no hay escrituras

Esta mañana, en el Club de Lectura de A vivir que son dos días, Marco Schwartz hablaba de su nuevo libro “El sexo en la Biblia” junto a Óscar López, Manu Berástegui y Montserrat Domínguez.

Decían que la Biblia es el mayor culebrón de sexo y violencia jamás contado. Supongo que sí, en lo que se refiere al Antiguo Testamento. En el nuevo, la cosa se pone mucho más austera y políticamente correcta.

La foto de cabecera

Se me olvidó decirlo. Naturalmente, ni son mis ojos ni son mis chofas. A ver si la princesa Nuur se anima a sacarme un buen primer plano sobre fondo blanco que podamos recortar.

Continuar leyendo ‘La foto de cabecera’

Y a la de tres…

Antes de empezar a hablar, quisiera decir una cosa…

Mis primeros contactos, mas o menos recurrentes, con el mundillo de la blogosfera vienen de este verano, cuando me pasé una buena parte de mis vacaciones navegando en la intelné por motivos personales que no vienen al caso. Y no está previsto que de aquí en adelante vengan muchos al caso; esta bitácora va a ser, como ya se irá explicando, un tanto impersonal, al menos al principio. Que el agua, de momento, está fría.

El propósito confesable de este blog es compartir con la gente que conozco mis primeras aproximaciones a este fascinante medio de comunicación, a los universos que descubre y a las oportunidades que proporciona. Es más que probable, por tanto, que si no eres amigo ni conocido y has llegado hasta aquí por arte de la casualidad o de algún enlace caprichoso, tus expectativas se vean defraudadas. Mis disculpas, en todo caso, y gracias por venir. Si de todos modos quieres sentarte y tomarte algo, estás en tu casa.

Según ciertos modelos que circulan por ahí, el interés de un blog viene determinado por la especialización y personalización de sus contenidos. De lo primero tendremos poco en esta casa. No estoy especializado en nada de lo que pueda presumir, y de lo que no presumo es casi todo bastante aburrido. En cuanto a lo segundo, nos lo irá dando el tiempo y el aprendizaje. Bastante he tenido, por el momento, con elegir plantilla de WordPress, y con intentar que este preámbulo quedara lo más tostón posible. De ahora en adelante, sólo podremos mejorar.

Y sin otra cosa que declarar, procedamos a cogernos bien fuerte de las manitas, tomemos aire y saltemos juntos a la de tres. Una, dos, y…


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Imagen de cabecera: Sergio

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