sobre jumber y sus márgenes

Los hombres del norte

En sus tiempos de estudiante de Cambrigde, había oido decir a un experto en la materia que el catolicismo de la contrarreforma había sido una rebelión del cristianismo meridional de los sentidos contra el cristianismo cerebral que propugnaban los hombres del norte. En España se había impuesto un cristianismo de vírgenes bellas, con los ojos negros y los labios rojos abiertos en expresión de carnal dramatismo. El Cristo de los creyentes era el Cristo de los evangelios: un hombre mediterráneo que vive comiendo, bebiendo, charlando con los amigos y relacionándose con las mujeres, y que muere padeciendo tormentos físicos; y cuyas ideas van del bien al mal, del placer al dolor y de la vida a la muerte, sin sombra de dudas metafísicas ni razonamientos ambiguos. Aquélla era una religión de colores y olores, ropas vistosas, romerías, aguardiente, flores y canciones. En su momento, a Anthony, descreído por carácter y convicción, positivista por educación y receloso del menor atisbo de misticismo o sortilegio, la explicación le había parecido satisfactoria pero irrelevante.

Eduardo Mendoza
Riña de gatos. Madrid 1936
Planeta, 2010

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Comentarios en: "Los hombres del norte" (1)

  1. Luuuuk,felicitaciones, veo que finalmente hiscite lo que mas ganas tenias de hacer.. un blog personal!Esta muy lindo, y confio en que va a tener contenidos de calidad. Abrazo hip hip hurra

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