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Orsai y el porqué de las cosas

Hay una charla del TED por ahí, bastante referenciada desde su publicación la pasada primavera, en la que Simon Sinek le da vueltas a una idea tan sencilla de enunciar como difícil de encajar en nuestra concepción de las cosas:
Todos los grandes líderes alguna vez revolucionaron nuestro entorno, todos los que un día nos inspiraron, lograron encarnar y dar anclaje a las ideas más innovadoras, todos pensaron, nos hablaron y actuaron del mismo modo: de forma completamente opuesta a todos los demás.

Sinek propone varios ejemplos de liderazgo indiscutible (digamos Apple, digamos Martin Luther King, etcétera y etcétera). Según su análisis, lo que les habría distinguido de entre todos los demás y provocado la adhesión más instintiva, fiel y primaria de sus semejantes y contemporáneos fue haber sabido transmitir el porqué de las cosas. En todos los casos en los que una persona, un proyecto, una idea se imponen de manera disruptiva y genial, hay detrás una persona que creía en lo que hacía y tuvo el don y la oportunidad para contarlo.

Hará cosa de once semanas y media, Hernán Casciari pidió un momentín de atención a todos los que le seguimos con indisimulado fervor en lo que quiera que haga. Se aclaró la voz y con el tono pausado y la naturalidad del que se sabe que sujeta por el lado acertado el cordel con el se ata y desata la razón de las cosas, anunció que había dejado de colaborar con todos los medios en los que venía publicando, y que junto con su amigo Chiri Basilis había decidido editar una nueva revista, también titulada Orsai, como su blog.

La clave no es hacer negocio con la gente que quiere lo que uno tiene. El pelotazo, la verdadera cosa, está en la gente que cree en lo mismo que uno.

La revista, concebida con la fuerza que comparten las utopías y los antojos, iba a tener unas 200 páginas, a editarse cada tres meses con la mejor calidad gráfica que se pueda pretender, y a distribuirse en cada rincón de habla hispana del mundo conocido. Sin publicidad ni subvenciones ni otro recurso que su venta a un precio que dependería del nivel de precios en cada país y que se fijaba en 15 PD$ (periódicos de sábado) equivalentes a 16 euros en España.

La revista se distribuiría sin intermediarios a todo librero, distribuidor, lector, ente o cosa simpatizante dispuesto a adquirir un pack de 10 ejemplares. Cualquier otro lector que quisiera hacerse con un ejemplar tendría que contactar directamente con cualquiera de estos distribuidores.

Los pedidos para el primer número podían hacerse hasta el día 10 de diciembre a las 24 horas argentinas. Solamente se editarían los ejemplares solicitados hasta esa fecha, que llegarían a manos de los distribuidores durante la semana primera de enero. No habría reediciones, por lo que a partir de entonces la revista sólo podría encontrarse en las librerías o domicilios particulares que se hubieran abastecido previamente.

En palabras de Hernán, “La revista Orsai contará, en cada número, con escritores, periodistas, ilustradores, fotógrafos y dibujantes que le gusten muchísimo a Hernán Casciari y a Chiri Basilis. Nuestra obsesión, de ahora en más, es demostrar que no hay crisis editorial ni económica, sino moral. Lo que hay son medios tradicionales que piensan nada más que en el dinero y se cagan en el lector, lo arrinconan y lo vician de mentiras y de engaños. Nuestro antojo es un medio de comunicación humano, honesto, de una transparencia obscena, un medio gráfico que den ganas de recibir por abajo de la puerta, pero ganas en serio. Como recibíamos en los ochenta y los noventa las revistas que nos gustaban”.

No voy a mentir. No tenía ni idea de lo que estaban hablando. Hice mi pedido de 10 ejemplares (20% de descuento), y me senté a esperar, con un rotulador negro y un calendario con 30 días en blanco.

En la madrugada antepasada terminó el plazo de reservas. Se editarán 10.080 ejemplares, la mayoría para España y Argentina. Uno será para mí, otro para el barbas. Tres o cuatro más tienen ya destino determinado, en forma de regalo de Navidad postergado. El resto los guardé pensando en vosotros, cualquier interesado que haya llegado hasta aquí sabe de sobra cómo contactar conmigo.

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